La muerte y yo, tan íntimas

Por: Mara Romero

Escuchamos a los dioses,
campanadas de mi tumba,
sin más quejido que tu nombre
grito decadencia,
temprano duda,
ruido del adiós tan anunciado.

La sangre escala mi cuerpo,
mide la estatura a tus demonios
que prudente escribo cada noche,
despido el aire,
y con voz ajena
dialogamos una lengua moribunda.

Recelosa escalo la fisura,
risco con fragancia funeraria,
rasgos semejantes a tu rostro:
Puedo escuchar el disgusto,
oler el incienso
que expira insinuaciones.

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