Ciudad mía

Ciudad mía

Por: Dina Grijalva

Me seduce tu alegría, me llenan de euforia tus fiestas. Me asustan tus ruidos. Me embriagan los efluvios que de tus ríos brotan y vienen hacia mí; me rodean, me humedecen. Me encantan los colores que vistes algunos amaneceres y un sinfín de tardes felices.
Me seduces, me asustas, me embriagas. Quero huir de ti, y, cuando no estoy en ti -¿o tú estás en mí?-, te extraño. Me abrazas, me excitas, me cobijas, me aterrorizas. Tú impones un ritmo de frenesí en el vivir y alejas el temor de morir, pero no la muerte. En ti parece brotar la vida y acechar siempre su reverso. Me exasperan tus ruidos destemplados, amo el azul de tu cielo. Eres ciudad admirada y temida como ninguna; aquí se muere de muerte natural; es natural que un cuerpo atravesado por un cúmulo de balas llegue a su fin. Culiacán es tu nombre.

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