De nuevo… a la final

De nuevo… a la final

Eddie Rosario envió a Carlos Correa con la carrera que le dio el triunfo y el boleto a la final del Clásico Mundial de Beisbol a Puerto Rico, al vencer en entradas extras 4-3 a Holanda en el Dodger Stadium.
El conjunto boricua mantuvo su invicto para avanzar por segunda ocasión consecutiva a la final del Clásico Mundial de Beisbol.

 
Ante 24,865 fanáticos, los holandeses atacaron en el mismo primer inning al abridor puertorriqueño Jorge López, quien si no sufrió un mayor daño fue gracias a la genialidad de su cátcher Yadier Molina.

 
Andrelton Simmons se embasó con infield hit por tercera y López golpeó a Xander Bogaerts.

 
Pero Molina sorprendió a Simmons movido en segunda para el primer out.

 
Jurickson Profar continuó el ataque con sencillo a lo corto del jardín derecho, pero Bogaerts fue bien detenido en la antesala ante el cañón de Rosario.

 
Profar festejaba su imparable y regresaba con calma a la primera base, pero Molina se percató y le lanzó la pelota al inicialista T.J. Rivera, quien tocó al corredor para el segundo out del episodio.

 
Sin lograr dominar a bateador alguno, el abridor boricua ya tenía la entrada punto de mate, pero Wladimir Balentien le botó la pelota, con perreo incluido, para poner la pizarra 2-0.

 
Para Balentien fue su cuarto vuelacercas del Clásico Mundial, con 12 carreras remolcadas.

 
La ventaja holandesa duró poco, pues después de un out, Francisco Lindor le sonó doblete al abridor Rick Van Den Hurk y Correa se voló la barda para igualar el marcador.

 
En el cierre del segundo capítulo, con dos outs en la pizarra, T.J. Rivera disparó cuadrangular por el izquierdo para darle ventaja de 3-2 al equipo de la Isla del Encanto.

 
Duraron poco en la lomita ambos abridores, dos entradas Van Der Hurk, con tres limpias, dos y dos tercios López, con par de rayitas inmaculadas.

 
De pronto, lo que comenzó con una puja a batazos, se convirtió en un duelo de pitcheo, en el que los dos cuerpos de relevistas consiguieron aplacar amenazas una y otra vez, gracias a una defensa férrea de ambos lados que facturó siete jugadas de doble matanza.

 
En el comienzo del cuarto Yurendell Decaster estuvo a punto de empatar las acciones ante el relevista zurdo Héctor Santiago, pero Raymond Fuentes capturó la pelota justo sobre las cercas del jardín central.

 
En la baja de esa misma entrada, el relevista derecho Jair Jurrjens se metió en problemas y llegó a tener corredores en las esquinas con un sólo out, pero se las arregló para dominar a Rivera y Fuentes y redondear el escón.
Los europeos volvieron a provocar un abrazo en el quinto, por doblete de Shawn Zarraga que remolcó a Balentien desde la intermedia, pero Jonathan Schoop, quien corría desde primera, fue enfriado en el plato por tiro de relevo de Javier Báez.

 
El desenlace llegó con la polémica regla de colocar corredores en primera y segunda iniciando el undécimo episodio.

 
Molina se sacrificó, Baez fue boleado intencionalmente y Rosario definió el choque con elevado al central, bueno para que Correa anotara en pisa y corre.

 
Ahora Puerto Rico esperará por el ganador de la otra semifinal, entre Estados Unidos y Japón, para disputar el partido decisivo por la corona el miércoles.

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