Javier Villarreal y los salarios de hambre… y, esa corrupción… esa corrupción…

Por: Roberto Dyke Rivera

 

Tiene razón Javier Villarreal: Es importante la promoción de nuevas empresas y la generación de nuevos empleos… pero es aún más importante la generación de empleos de calidad, que paguen bien, que signifiquen un sustento decoroso para los trabajadores.
El argumento del dirigente de la CTM en Sonora ocurre en el momento en que el salario mínimo ha registrado una depreciación del 75 por ciento…
… y cuando cualquier organismo oficial, y la Constitución de la República, lo consideran una burla (Sí, porque en la Constitución dice que ese ingreso debe alcanzar para el sustento decoroso de una familia: Alimento, vivienda, vestido, educación)
De tal manera que ese salario, reclama el líder cetemista, debe registrar por lo menos tres aumentos en este año… y no el miserable 10 por ciento autorizado para el 2017.
Pero las políticas públicas hoy se enredan en sus ambiciones y decisiones mezquinas:
Por causa de vivir a expensas de una industria exportadora, se ahogó al salario, se redujo hasta que no significara nada en el afán competitivo hacia el extranjero.
Y ahora que el principal mercado – Norteamérica – amenaza crear impuestos a la importación, no saben para donde voltear… y quisieran que existiera un mercado interno capaz de comprarles algunos de sus productos.
Pero no hay mercado interno, porque simplemente no ha existido un salario decoroso capaz de crearlo…
¡Y el Gobierno es capaz de apurar nuevos acuerdos con otros países extranjeros, para continuar con esa hambreadora política pública de frenar el aumento de salarios!, ¡Increíble!
LA EXPECTATIVA CETEMISTA

Yo creo que entre los trabajadores organizados hay expectativas: Da gusto ver a un dirigente que reclama por mayores aumentos salariales…
… consciente Javier Villarreal, de que solamente un salario mínimo de 300 pesos diarios haría la diferencia… impactaría en el resto de los sueldos, y generaría ese mercado interno que tanto le ha faltado al país para recuperar su dinamismo.
Me parece que esta lucha por dignificar el nivel de vida de los trabajadores, apenas empieza.
El dirigente cetemista es de actitud prudente. Es de los que esperan que sus interlocutores entiendan el mensaje…
… pero me parece que no le temblará la mano para encabezar jornadas de identidad efectiva con las necesidades de su gremio.
Y es que, digámoslo como es: Tampoco le conviene a la CTM la inconformidad gremial, sabido como es, son ellos los que tienen la mayor contratación colectiva en el Estado.
La moneda está en el aire… nadie puede soportar tanta agresividad.
¿Y LA CORRUPCIÓN APÁ?
Interesante el discurso que manejan los integrantes de la Cámara de la Construcción a través de su presidente nacional.
Gustavo Arballo Luján sostiene que incluso las acciones de transparencia de los gobiernos no necesariamente significan combate a la corrupción.
No abunda el empresario en su argumento… no pone ejemplos.
Pero de hace rato uno supone que se transparenta lo que se quiere transparentar… es decir, no todo…
Y este concepto tiene que ver – de nuevo: La mula no era arisca – con la tremenda desconfianza hacia nuestras autoridades.
Ya ven ustedes, el alcalde de Hermosillo fue de visita a la colonia “Apolo”… le pegaron una “bacheada” a unas cuatro calles a la redonda… al día siguiente presumen que invirtieron cuatro millones de pesos…
¡Cuatro millones de pesos en pegar una untada de asfalto en unas pocas calles!, ¡No, pues estamos jodidos, o de plano el alcalde Manuel Ignacio Acosta piensa que somos unos idiotas!
¡Casi por nada, pues, la desconfianza!
Hasta pronto

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