Guaymas-Empalme-San Carlos, listos para la desaladora

Por: Demian Duarte

 

El viernes pasado la gobernadora Claudia Pavlovich realizó una visita al puerto de Guaymas, todo dentro de lo normal: Inauguración de la recién modernizada carretera al delfinario, que une, de hecho, además a San Carlos con la zona de Miramar, y en la que se invirtieron 15 millones de pesos, así como de la apertura de nuevas instalaciones en el Instituto Tecnológico de Guaymas.
Hasta ahí todo consistía en una gira de rutina, excepto que cuando la mandataria sonorense ofreció su mensaje, justo en las inmediaciones del Estero del Soldado de Cortés, ofreció la noticia que todos en la región de Guaymas-Empalme-San Carlos estaban esperando: La planta desaladora está garantizada a construirse en este año, y ya existen recursos asignados para tal objetivo. La gobernadora habló de una primera parte de 350 millones de pesos, de un total de mil 200 que se estima requerirá el proyecto.
El asunto es que el siguiente paso es que el Congreso del Estado apruebe un esquema de asociación público-privada, a fin de que pueda completarse la inversión, a la par de que se buscarán mayores recursos en el 2018 para completar el proyecto.
Se trata de una desaladora muy moderna, con tecnología desarrollada en Israel, que aprovechará lo que sobra en la zona, que es agua de mar, y que incluso se podrá abastecer de luz con energía fotovoltaica, pero más allá de eso, se trata de un sistema modular; tengo entendido que la infraestructura respectiva se instalará en la zona de Empalme, particularmente en lo que se conoce como El Cochórit, donde también se instalarán las dos centrales de ciclo, combinado que tiene previsto construir la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
También acerca del proyecto le puedo anticipar que la primera fase está pensada para abastecer a la zona de Guaymas, Empalme y San Carlos, en donde la carencia del vital líquido ha frenado el desarrollo de una economía que es muy diversa, pues más allá de la tradicional actividad pesquera, tenemos ahí agricultura, industria de lo más avanzado; turismo con alto potencial, además del puerto de Guaymas y las centrales eléctricas y un proyecto de Grupo México para producir alambrón de cobre.
Sin embargo, la posibilidad de que la región crezca y aproveche las oportunidades que tiene, pasa precisamente por la necesidad de tener agua, de calidad y suficiente para solventar el crecimiento.
Mire, la zona costera reviste un potencial enorme, pero se ha frenado al grado de que no es posible autorizar usos de suelo para desarrollo inmobiliario, precisamente por la falta de agua. Y si no hay agua para una colonia, menos para un hotel en San Carlos.
Imagínese para las necesidades del nuevo concepto de desarrollo turístico, promover una zona que no tiene agua, es decir, más allá del turismo playero o de aventura, no existe posibilidad de tener un campo de golf de verse, ni condiciones para un resort de buen nivel y eso realmente le ha venido cortando las alas a cualquier proyecto turístico, a pesar de la belleza natural de San Carlos, la cercanía que tiene respecto a Hermosillo y la comunicación rápida que tiene con la capital y su aeropuerto.
Simplemente, sin agua no hay condiciones, y el detalle es que a pesar del fuerte desarrollo industrial de Guaymas y Empalme, que son epicentro del clúster aeroespacial de Sonora, puede llegar un momento en el que la ausencia del vital líquido represente un freno.
Por eso, es fundamental que se realice el proyecto de la desaladora, asunto en el que tengo claro que existe una determinación muy definida del Gobierno de Claudia Pavlovich, y créame que es un asunto de aplaudir.
La infraestructura, necesariamente, trae desarrollo y en la región de Guaymas se ha estado invirtiendo en infraestructura, comenzando por el puerto, que tuvo recientemente mil 300 millones de pesos en su modernización, siguiendo por el gasoducto de Sonora, que usted sabe ya opera en la región y abastece a la planta de CFE, y próximamente podrá hacer entregas en Empalme.
Siga usted con el ramal del gasoducto, tanto a Guaymas, como a Empalme y piense en las centrales que se construyen ahí: La Empalme 1, a costo de 738 millones de dólares y que estará operativa para el mes de octubre, y la Empalme 2 a costo de 725 millones de dólares y que estará operativa para diciembre de este año.
Ponga usted el ingrediente de la carretera de cuatro carriles que avanza, si usted quiere, a paso lento, pero avanza y después súmele a todo esto que le digo la desaladora, y me entenderá porqué la nueva etapa de desarrollo explosivo en Sonora pasa precisamente por la región costera, vinculando así a todo el Estado y aprovechando de a buenas el gran potencial que tiene el Estado y en especial la región centro de Sonora.
Es importante asimilar lo que viene, porque a partir de esta cadena de inversiones, además de lo que quiere hacer Grupo México en Empalme, de meter 600 millones de dólares en una planta de alambrón, tendremos un crecimiento explosivo en la región del puerto, con todo lo que esto implica, en materia de empleos, mejora en la calidad de vida y mayor desarrollo.
Todo eso pasa por la muy necesaria construcción de la planta desaladora.

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