La Reforma Energética acabó con…

La Reforma Energética acabó con…

La Reforma Energética acabó con la efeméride histórica del 18 de marzo de 1938 y al tambo de la basura mandó el ideario revolucionario

En lugar de ser una celebración popular, será una fiesta para inversionistas nacionales e internacionales, chupapipas y chupaductos que se están aprovechando del petróleo

 

Mientras, el Gobierno de Peña Nieto y todas sus comparsas de corruptos desmantelan a PEMEX y lo declaran en quiebra para poner a la paraestatal al mejor postor

 

Por: Bernardino Galaviz

 

Nunca en los 100 años de vigencia del proyecto nacional promulgado el 5 de febrero de 1917 por el constituyente de Querétaro, había tenido abortos tan dolorosos como el consumado por las clases políticas de todos los partidos políticos integrantes del Pacto por México, los súperdevaluados PRI, PAN y PRD, principalmente, quienes por la vía del fast track, bajo el negro manto de la corrupción y las danzas millonarias para senadores y diputados del H. Congreso de la Unión, prebendas y canonjías, con que con toda premeditación, alevosía y ventaja se aprovecharon de millonarias sumas del presupuesto popular, traicionando de paso las justas aspiraciones del pueblo, al grado de que por esta enésima traición están sufriendo la peor parte, con incrementos generalizados en la canasta básica a causa del abusivo aumento de la gasolina, el gas, el diesel y la energía eléctrica, remontando aún más los mínimos del bienestar, paradigma fundamental del histórico ideario revolucionario, cristalizado por el general de Jiquilpan, Lázaro Cárdenas del Río, el 18 de marzo de 1938, cuando en el ejercicio del más acendrado nacionalismo revolucionario, y aprovechando de la coyuntura internacional por las que atravesaban las potencias imperialistas –Francia, Inglaterra y Estados Unidos de América– les había quitado el petróleo para pasarlo al dominio de la Nación mexicana, millones de mexicanos que con joyas, dinero, cabritos y guajolotes acudieron al llamado del entonces presidente de la república para indemnizar a las compañías extranjeras, celebrando con bombo y platillos tan transcendental acto histórico, en el centro histórico, la columna de la Independencia y el Monumento a la Revolución, que si milagrosamente reprodujeran cuando menos el eco de la algarabía reinante en aquellos días aciagos, con las puras exclamaciones tendrían para quitar del almanaque la hoy por hoy marchitada efeméride nacional, pues lejos de servir el petróleo para apuntalar el desarrollo nacional, se ha convertido en la fuente principal del saqueo internacional después de la impagable deuda externa con que las potencias del orbe mantienen abrochado el proyecto de nación a los designios internacionales del centro europeo, el Lejano Oriente y el orgulloso Tío Sam a la cabeza del cual, ahora el xenófobo, hablantín y locuaz de Donald Trump, con el guante en la cara del lánguido presidente de la república o lo que queda de Enrique Peña Nieto, una y otra vez ha mancillando la Independencia y la soberanía nacional; esto es, además de cientos de chupapipas y chupaductos regados por todo el territorio nacional, desde Coatzacoalcos, Veracruz; Salamanca, Guanajuato, hasta el puerto Lázaro Cárdenas, Michoacán, estratégicamente bajo el amparo y protección de líderes sindicales y políticos, mejor dicho hordas de pelafustanes oficiales, encumbrados desde la Presidencia de la República y todas las dependencias federales y gobiernos de los estados, aprovechándose del principal pastel producido por el llamado “oro negro”, manto sobre el cual, según las investigaciones, se encuentra asentado el territorio nacional; todos ellos estarán de manteles largos desde la madrugada del 18 de marzo, si es que se acuerdan en las millonarias borracheras, de cuyo cilindro décadas tienen sin salir, todo esto mientras el Gobierno de Peña Nieto no ha dejado de desmantelar a PEMEX, dejándola al garete todo el sexenio –sin inversiones importantes pues–, declarándola en quiebra para subastarla al mejor postor en el marco jurídico de la Reforma Energética, financiera y fiscal, bajo las cuales desde principios del año, decreto el incremento del 20% de los precios a la gasolina, con la falas justificación del incremento de los hidrocarburos en el marcado internacional, abusivamente manejado por el ex secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y el actual Antonio Meade, para hacernos creer, a fuerza de mentiras, que si no hubiera sucedido así, es decir si el señor presidente de la república no hubiera tomado esa patriótica decisión, los gastos en Educación, Salud, Seguro Popular, Progresa y Oportunidades hubieran salido de los beneficios brindados por el Gobierno Federal, migajas con que según sus cuentas, contentos tienen al pueblo. No dándose cuenta los ingratos que millones de mexicanos celebran diariamente, a punta de madrazos, al ver la marcación de las bombas en las estaciones de servicio y tronar las registradoras en los súper, por los altos costos de alimentos y medicinas, luego de que con 300 ó 400 pesos apenas llenan dos o tres bolsas de mandado, amén, de los también incontenibles registros en las instituciones bancarias y financieras, que cuando no te roban en despoblado, te asientan cargos y recargos, agotando los débitos y los pocos ahorros de la vapuleada población, en cuyo marco desconocido e ignorado por la petulante clase política de todas siglas y colores, seguramente enfundados en sus trajes de importación y corbatas al tono de la máxima celebración, aplaudirán a Peña Nieto como el único y absoluto autor material e intelectual de este atraco contra la nación, su historia y su legado.

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