Florence Foster Jenkins… La peor cantante de ópera

Florence Foster Jenkins… La peor cantante de ópera

Jesús Carvajal Moncada.-

Nacida en Pensilvania, Estados Unidos, en 1868, Florence Foster Jenkins mostró una inclinación hacia la música desde temprana edad, aunque nunca tuviese el apoyo de sus padres. No obstante llegó a tomar clases de canto y piano para posteriormente ofrecer recitales anuales en el hotel Ritz-Carlton, de Nueva York, desde la década de los años 20 del siglo pasado.
La señora Foster no era precisamente un talento para las actividades musicales. Su voz desafinaba y su fraseo era mediocre. Aún así logró cantar en el Carnegie Hall, de la ciudad neoyorkina, uno de los escenarios más prestigiados del mundo. Esto último en 1944, a la edad de 76 años, poco antes de su fallecimiento.
Parte de la vida de Florence fue llevada al cine el año pasado con MerylStreep en el papel estelar, junto a HughGrant, caracterizando a Clair Bayfield, su segundo esposo. La película no sigue una línea biográfica necesariamente, sino que aborda los últimos meses de la vida de Florence, disminuida por la enfermedad de sífilis, que le heredó su primer esposo. Al parecer, la señora Foster no había cantado antes, o por lo menos en mucho tiempo, y de pronto, como si fuese una idea sin trascendencia decide tomar clases de canto con un connotado director de ópera, quien por supuesto, miente totalmente acerca de sus posibilidades vocales, haciéndole creer que tenía un notable talento. La única persona que observaba su evidente falta de capacidad artística era un joven pianista (SimonHelberg), que de cualquier forma decide ser parte de esta dinámica, principalmente ante el atractivo que representa también para él la presentación en el Carnegie Hall.
La obra cinematográfica dirigida por Stephen Frears muestra de una manera divertida la forma en que el señor Bayfield lleva a cabo un montaje a través de su poder económico para hacer parecer a su esposa como una gran cantante de ópera. Decide quienes entran a sus conciertos, advierte con no permitir la presencia en el magno escenario del Hall a la prensa crítica, y cuando alguien no acepta corromperse, adquiere todos los periódicos que pudieran llegar hasta ella. Trata de mantener feliz a una persona con quien no tiene relaciones sexuales, ya que para eso cuenta con una amante.
La película plantea hasta donde es éticamente correcto el ocultar la verdad a una persona por temor a dañar su autoestima mientras se intenta engañar al público, que aunque reacciona con risas y burlas ante los sonidos desafinados de Florence, finalmente decide tomar la situación como algo cómico y actúa con benevolencia ante ella. Incluso, Florence llega a grabar un disco que es éxito de ventas ante una audiencia motivada por el deseo de tener un momento de diversión.
En cuanto al trabajo de Meryl Streep, la actriz se transforma en lo físico, como de costumbre, y al asumir la personalidad de la protagonista. Las intenciones, preocupaciones, la construcción de su realidad y una parte de ingenuidad, combinan en un personaje muy bien logrado. Su actuación resultó espléndida, aproximándose a otro premio Oscar, que finalmente quedó en manos de Emma Stone.
El observar en el cine una historia de vida de este tipo remite casi inevitablemente a la forma en que es posible encontrar fenómenos mediáticos en la actualidad, algunos con una gran maquinaria publicitaria que los sostiene y otros construyendo su imagen mediante una selección cuidadosa de las personas a quienes se dirige su oferta artística. Lo peor, inclusive, es cuando al igual que la señora Foster, haya personas totalmente seguras de su gran calidad y desechan toda crítica adversa, aunque al final, como en la cinta, la realidad se imponga de una manera contundente.

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