Apareció en la correspondencia

Apareció en la correspondencia, así medio escueta y nos habla de una señora muy rica, de nombre doña Pecunia, que en ese momento estaba trenzada en una pelea con su marido el señor Obdulio, riña constante y le acentuaba su pereza, su desobligación, a grado de referirle. Si no fuera por mi dinero los muebles NO estarían en esta casa; NO tendríamos el refri, si no lo hubiera pagado con mi lana; hubiera pagado con mi chequera el televisor, la videocasetera; no estaría aquí el horno de microondas… TODO, absolutamente TODO yo lo he pagado y no estaría aquí…
El marido muy desconcertado, como en tono de resignado, siguiendo el curso de sus quejas, le dijo de pronto:
-¡Yo tampoco estaría AQUÍ, si no fuera por tu LANA…
J.C. Ruiz.

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