Unos dicen que la culpa fue de la leña de pirul

Alejandro Mungarro Daniels

La misa empezó a la una de la tarde, calculando los tiempos se dijo que fuera a esa hora, porque en diciembre la tarde llega más temprano que nunca y a eso de las cuatro el cerro de la Vieja se encarga de hacer creer que el anochecer ya está cerca y hasta las gallinas se engañan porque luego empiezan a buscar las ramas de los árboles.
Todo el patio de la iglesia estaba lleno, la gente de boca en boca empezó a pasarse el mensaje y al fin que el pueblo es pequeño no tardó en saberse pronto que la misa era a la una.
El padre Pedro en una mesita colocó las vinajeras y el agua bendita.
La gente, como eco, tenía la misma platica: -Quien iba a imaginar ayer, que hoy, a esta hora estuviera pasando esto; lo peor que su gente ni tan siquiera se ha de imaginar lo que ocurre, pero así es la voluntad del Señor, él dice hasta aquí y hasta ahí es.
El padre Pedro empezó entonces con sus oraciones y parecía que eso faltaba para que la gente empezara a soltar su llanto.
Había muchos, principalmente mujeres que habían sostenido sus lágrimas desde la media noche, cuando pasó el suceso, otros, que desde esa hora les dio por llorar y ahí estaban después de doce horas, no sé de donde, sacando tantas lágrimas.
La gente como en todos los casos empieza a hacer sus conjeturas ¿Entonces, si es cierto que se quitó la vida?- decían unos- pero otros contestaban -pues nadie lo vido que así fuera-.
-¿Pues si es cierto que nadie lo vido, el “Gobierno” porque dice que así pasó?- Comentaban los más incrédulos.
La celadora de la una, con un tanto de amargura y resignación, dijo
-Pues si el Gobierno dice que así pasó, va a resultar eso, y así pasó como ellos dicen; por eso el padre Pedro le está rezando aquí, afuera de la iglesia, sino hubiera sido así, como dice el Gobierno, estuviera adentro de la iglesia rezándole como a cualquier difunto.-
La duda que a mí me queda- comento el sacristán- Pues, es que esta dudoso que sea así, porque a nadie le cabe en la cabeza que siendo letrado como era, haya tenido esa fatal ocurrencia que dicen que tuvo; el mismo Gobierno lo mandó aquí por su preparación y que enseñara al chamaquero.
-Pues será esa. Quién sabe, dice también el padre Pedro que a lo mejor lo agarró la muina en la media noche, el dice que esta noche, la noche del veinticuatro de diciembre es la noche más bonita de todas las noches, pero que a muchos le cambia el sentimiento.
-¿De dónde venía, dices tú?-
-Dicen que vino de “pa’l” lado del norte. De Cumpas.Acuérdate que decía que él era de donde es el caballo más famoso del mundo, el único caballo que también ha ganado perdiendo.
-¿De dónde pues?-
_De Cumpas. Sonso, venía de Cumpas-
Hoy, muy de madrugada le hicieron su mortaja. El comisario se quedó con sus haberes. Sus haberes no eran más que la mínima cosa.
Dicen esos, de las que no han pegado el ojo en toda la noche, que lo que más tuvo y quiso fue la querencia de esa muchacha que no ha parado de llorar desde la hora del suceso.
Lo más seguro es que los pocos haberes que tenía, esos que se convierten en recuerdos, se pierdan en el tiempo, se vallan al olvido o se quemen, aunque sea en forma análoga, con ese fuego que da la leña de pirul, que según él decía, nomás le servía para hacerlo llorar.
¿Te acuerdas, Mako, que siempre te pedía esa canción, a la hora de las serenatas?
Entonces el Mako, se la empezó a cantar, por última vez, ahí junto a su cuerpo inerte. Sonaban el violín y las guitarras.
“Pobre leña de pirul/que no sirve ni para arder/ nomás para hacer llorar”. A ese momento todas las mujeres, como si se hubieran puesto de acuerdo, empezaron a llorar; algunos hombres escondieron su cabeza bajo su sombrero, también lloraban, pero querían disimularlo con un fuerte trago de mezcal. Luego el señor cura le rezó un responso y después que dijo el “Dios lo tenga en su santa gloria”, se lo llevaron en medio de los llantos.
Él no era del pueblo, no era de Nuri, pero la gente lo lloraba como si fuera de ahí. Hay muchos que no lo podrán olvidar nunca en la vida, porque les enseñó las primeras letras y luego a silabear.
La gente lo fue cargando en andas, ahí lo pusieron en la orilla del camposanto, muy lejos de Cumpas.

Dejar un Comentario