Entre ángeles

Dina Grijalva

Tres líquidos ríos serpentean desde siempre en mi ciudad y la nutren con el dulce transcurrir de sus aguas. A la vera de estos tres ríos de nombre sonoro (Tamazula, Humaya y Culiacán), una alfombra de verde césped y coloridas bancas propician la charla al atardecer. Un siempre resplandeciente sol levanta de sus cristalinas aguas indiscencias y fulgores deslumbrantes.
Ahora, un nuevo río ha surgido en mi ciudad. Un río de un rojo intenso; del vivo color de la sangre. Día a día, noche a noche, los ríos aumentan su caudal.

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