Ante los pobres resultados…

Ante los pobres resultados…

… que ha venido ofreciendo el megaoperativo en contra del crimen organizado, que se echó a volar en esta región hace unos días, ya están saliendo a relucir las inquietudes de la ciudadanía, esa que no se calla, esa que siempre denuncia. En primer lugar ya empiezan a dudar del anuncio que ha hecho en repetidas ocasiones el secretario de Seguridad Pública estatal ADOLFO GARCÍA MORALES, sobre la presencia de Gendarmería en el Valle del Yaqui.

Y la otra es que la gente se ha venido dando cuenta que cuando acuden a algún domicilio en zonas urbanas o poblaciones rurales, en busca de algún cabecilla de la malandrinada, lo hacen en bola con un escándalo tremendo por tierra y aire, lo que provoca que se activen a todo lo que dan los llamados “halcones” y les avisen para que pongan tierra de por medio, como así ha sucedido en varios casos, nos informan. Y en este caso aparte de la estrategia fracasada con que operan, lo más grave es que entre esos halcones hay varios policías municipales involucrados. Desde esas patrullas que generalmente se establecen en las entradas de las poblaciones rurales, para estar checando el arribo de vehículos extraños, es de donde sale el aviso a los mañosos para que se tiren a matar cuando ven que llega el convoy de estatales, federales y el Ejército.

Y esto lo saben los altos jefes pero sospechosamente no hacen nada para frenar esta situación. Hay quienes dicen que el megaoperativo debería contar con algunos vehículos sin logotipos y con personal vestido de civil para realizar trabajos de investigación e inteligencia, porque de lo contrario todo mundo advierte su presencia donde anden y con eso de la red de halcones que opera en todas partes difícilmente lograrán los resultados que la gente espera con ansias. Pero aparte hay quejas en el sentido de que tanto el procurador RODOLFO MONTES DE OCA, como el propio Adolfo García, han hecho énfasis en que ese operativo promovido por el alcalde FAUSTINO FÉLIX CHÁVEZ y ordenado por la gobernadora CLAUDIA PAVLOVICH ARELLANO, es con el fin de bajar los índices de criminalidad en esta región. De hecho el fin fundamental de traerlo, es bajar los homicidios que se dispararon en las últimas semanas.

Pero resulta que el operativo anda perdiendo tiempo en el Valle del Yaqui, deteniendo carros chuecos. Ciertamente el conducir un auto chueco constituye uno o varios delitos, sin embargo, ese no es un gran problema del que la gente se esté quejando amargamente, el grito de auxilio de quienes habitamos estas tierras para que acudiera el operativo, no fue para decomisar carros chocolates. Fue para la captura de narcomenudistas, sicarios, asesinos, asaltantes, entre otros delincuentes que tienen asolada la región. Esos que provocan las constantes balaceras y los crímenes a diestra y siniestra, sin respetar nivel social, rango policiaco, color, o credo religioso. Consideramos que si la gobernadora Pavlovich Arellano, decidió la implementación de ese operativo, fue porque recibió constantes peticiones de la ciudadanía para ponerle freno a esta ola violenta que trastoca la tranquilidad del sur de Sonora. Como decíamos líneas arriba, la posesión sin documentos de un auto americano, es un delito y alguien tiene que combatirlo, pero que el personal del megaoperativo no venga a perder el tiempo en un delito que no requiere atención urgente. La gente añora, sueña y exige que operativos como este, le devuelvan la paz y la tranquilidad que se vivía unos cuantos años atrás y eso no lo lograrán decomisando carros chuecos. Urge que un alto jerarca del Gobierno, le dé instrucciones precisas de atacar los delitos graves, para lo que fueron enviados y no para andarse por las ramas decomisando “chocolates”.

Hay ciudades, colonias, barrios, calles, callejones, poblaciones rurales y rancherías,  inundadas de armas y drogas, y la gente de bien no solo está harta de esa situación, sino que vive entre el miedo y zozobra, como para que el citado operativo pierda  su tiempo, atacando delitos menores. Recordamos que así le pasó en una ocasión al exsecretario panista de Seguridad Pública, ERNESTO MUNRO PALACIO, en la administración de GUILLERMO PADRÉS ELÍAS, cuando envió un operativo a Cajeme, cuyos agentes se dedicaban a asaltar conductores borrachos y las mordidas que agarraban los hicieron olvidar al crimen organizado, que ya había sentado sus reales en estas tierras, pero la ciudadanía le pegó de gritos e inmediatamente vino el soberano jalón de orejas a los jefes policiacos, para que metieran al carril a sus gorilas.

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