Agitado domingo

Demian Duarte

 

Un agitado domingo vivieron los diputados integrantes de la 61 Legislatura en el Congreso del Estado, pues ayer fueron objeto de la ira ciudadana relacionada con el aumento a los combustibles decretada por el Gobierno Federal.
Se trató de la anunciada manifestación del movimiento ciudadano, que este 5 de febrero eligió a la sede del Poder Legislativo para manifestarse y exigir de nueva cuenta marcha atrás en la impopular política.
Y mire, tanto el movimiento, como los diputados locales siguieron sus estrategias y se apegaron al librito. Los diputados –habrá que reconocerlo– salieron a recibir a la marcha, y se mantuvieron al menos por dos horas en la parte frontal del edificio del Congreso, para recibir estoicamente la lluvia de dicterios y mentadas de madre que el coraje hace que la gente, el ciudadano al final de cuentas, esgrima como su única defensa ante una medida que es a todas luces errónea, pero en la que la Federación ha decidido mantener contra viento y marea.
Es natural el coraje y la indignación; sin embargo, quizá sería justo entender un poco de las áreas de responsabilidad de cada instancia y cada poder, y en el caso del Congreso del Estado de Sonora es justo decir que los diputados locales no tienen así mucho qué ver en la política de subir los precios de la gasolina, como no sea pertenecer al mismo partido político que Enrique Peña Nieto (en el caso de los priístas).
Menos tienen que ver en la cuestión de aportar una solución. Quizá a lo más que pueda llegar el Congreso del Estado es a emitir un exhorto al Gobierno Federal, a PEMEX o a los legisladores federales para que den marcha atrás en el aumento.
Ahora, es de sobra conocido que los exhortos son, las más de las veces, como llamados a misa. Por eso hay que reiterar que son los diputados federales y los senadores el conducto más adecuado para plantear la queja ante la Federación, aunque es de sobra conocido que para eliminar el Impuesto Especial a Producción y Servicios (IEPS) que permita que el precio de la gasolina baje, será necesario construir una mayoría en el Congreso de la Unión, de lo contrario no hay modo.
La manifestación de este domingo, 5 de febrero, tuvo más que otra cosa un alcance mediático, aunque tengo que decir que en esta ocasión la muchedumbre no fue tan numerosa que la de hace un par de semanas, cuando alcanzó los 10 mil manifestantes; puede ser efecto del puente por el 5 de febrero, puede ser también que el segundo gasolinazo haya sido pospuesto. También tiene que ver con la clara presencia de partidos políticos como parte del movimiento.
Mire, yo no tengo dudas acerca de la legitimidad del enojo ciudadano y de la espontaneidad de este tipo de manifestaciones; sin embargo, sí desconfío de algunos de los liderazgos que han comenzando a copar los espacios, tratar de imponer agenda e incluso culpar a los representantes de los medios de comunicación que lo que ellos perciben como filtraciones y que no es otra cosa que el trabajo profesional de la prensa.
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A Donald Trump se le está regando el tepache, y creo que las dos semanas que lleva al frente del Gobierno de Estados Unidos le han representado el mayor desgaste que se haya visto en el estreno de un Gobierno: La dichosa orden ejecutiva para prohibir el ingreso a Estados Unidos de ciudadanos de siete países y que fue atorada por un juez en Seattle. Lo peor es que Trump decidió decir por Twitter que “un disque juez” lo había vetado, por lo que la determinación de la Casa Blanca era apelar.
Y claro, como en el discurso está la clave, esa ofensa al Poder Judicial norteamericano se la cobraron, y duro y rápidamente la apelación que fue turnada a un juez federal en San Francisco, recibió “palo”.
Así de rápido Donald Trump recibió la mayor lección de su vida, en términos de que en la Presidencia no se manda solo, y tiene que entender y respetar a los otros poderes.
En ese contexto, es importante decir que el vecino Estado de Arizona se le está saliendo del libreto. Hay una rebelión, tanto el gobernador Doug Ducey, como de los alcaldes de Phoenix, Greg Stanton, y de Tucson, Jonathan Rotschild, ya pusieron el dedo en la llaga y dijeron que ellos protegerán e impulsarán la relación con México como una prioridad.
Esa historia sigue en desarrollo.

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