Llegó un minicuento…

Llegó un minicuento, seguramente enviado por un fanático del BOXEO, de esos que polemizaron por la reciente pelea de Julio César Chávez contra Pernell Whitaker. Narra el remitente que en su pueblo tuvo lugar un encuentro de pugilismo y que uno de los contendientes era muy presuntuoso y como se dice comúnmente: muy RECARGÓN y durante los rudos entrenamientos, le anunció muy convencido, mientras saltaba la cuerda:
-¡A ese KID le voy a dar una paliza. Yo le puedo ganar hasta con las dos manos AMARRADAS, te lo juro!…
Y uniendo la palabra a un signo, formó una cruz con los dedos a manera de juramento… Y el resultado fue que el otro boxeador le estaba dando una felpa al presumido, cuando su manager y Second, le comentó a manera de pregunta: ¿Pos NO que le ibas a ganar con las manos AMARRADAS? ¡Mira nada más que golpiza te ha dado!
-¡Pero AMARRADAS las manos de ÉL…!

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