DONALD TRUMP, el de nombre de pato, ahora presidente número 45 de USA…

Por: José María Cerecer Sánchez

DONALD TRUMP, el de nombre de pato, ahora presidente número 45 de USA, tiene 10 días gobernando y ya se está convirtiendo en un verdadero trauma mundial. Walt Disney no se lo hubiera imaginado, al nombre de su pato en la política mundial; en México se repite ese nombre constantemente, el güero de pelo amarillo ¿qué dijo hoy? Donald el osado, el de medidas que fogonean una atmósfera de xenofobia nacionalista; Donald el irredento, el que a sus contrincantes débiles los aplasta y si son fuertes, los negocia.
Se dice de él que ha escrito una historia de éxito en su país, por su carácter y, a su decir, no se le puede ignorar. Hasta los líderes europeos se oponen a su política migratoria.
Ya ordenó su primer bombardeo. Fue en Yemen contra milicianos de Al Qaeda; mueren catorce militares sospechosos y un soldado norteamericano. Utiliza drones y helicópteros artillados apache, reportan la muerte de niños y civiles. Donald, el cruel, manda su primera operación militar con tropas especiales. Aunque la confusión de una guerra ya se hizo presente, de aquel lado en territorio yemení reportan 41 militares muertos, entre ellos algunos jefes, más ocho mujeres y ocho niños, sus niños.
Otro frente de guerra verbal de Donald es con las primeras ministras, de Inglaterra, THERESA MAY, y de Alemania, ÁNGELA MERKEL, por su rechazo a recibir refugiados e inmigrantes musulmanes en territorio de USA. May enfrentará al Gobierno de USA si tal medida tiene efectos adversos a Gran Bretaña; Merkel asegura que la lucha contra el terrorismo no justifica poner a gente de origen específico o fe, bajo sospecha general. Estamos hablando de dos países con peso específico en el concierto mundial.
Aparentemente las mujeres lo rechazan de entrada. GABRIELA MICHETTI, vicepresidenta de Argentina dijo que “cambiemos”; tiene una idea totalmente opuesta a la de Trump y contraria a los dichos en los últimos días, sobre inmigración hacia EU y el muro.
De México ¿que estará pensando el cuasi anticristo, que somos rivales débiles y piensa que nos va a aplastar? Digamos que estamos entre débiles y no débiles, pues ya está queriendo negociar el muro; por eso muchos mexicanos le estamos pidiendo al presidente ENRIQUE PEÑA NIETO que se presente fuerte, así nos tendría de su lado. Esta es una buena oportunidad de no negociar en lo oscurito.
CARLOS SLIM HELÚ se ha mostrado públicamente sorprendido de la unidad que los mexicanos estamos mostrando contra lo dicho por el jefe de la Casa Blanca, la de EU; negociar sí, pero no la dignidad, sino las relaciones entre los dos países en un plan de ganar-ganar, “yes we can”, sí se puede. La balanza comercial actual adversa a EU de 60 mil millones de dólares que le duele a Donald, no es motivo para agredirnos. La lógica nos dice que siendo ellos un país con más y mejor economía, es lógico que compren más, pues se financia de muchos otras relaciones comerciales con muchas naciones del mundo. Un país que vive al día, como el nuestro, no puede tener tanta capacidad de compra, pero además las remesas que envían los muy trabajadores connacionales hacia México nos estarían haciendo falta para reforzar las economías regionales de varios estados de la república. Donald está equivocado; por eso somos un país emergente.
Las propuestas trumpianas, de llevarse a cabo, no le favorecerían a ninguno de los dos países. Los mexicanos les cubren la producción agrícola y de la construcción, actividades que desplazan billones de dólares, actividades que definitivamente no la llenarían los afroamericanos, los “cotton fields” aún son su trauma, esto en caso de que deporte a esos dos millones de paisanos que cumplen esas tareas; los blanquitos tampoco y los otros latinos que viven allá, como centro y sudamericanos, se dedican a los servicios en casas, hoteles, oficinas, taxis; por eso no podrá con el mexican power.
Las cosas están así. Una vieja relación es la que tenemos ambos países, que si hacemos un balance real histórico, nosotros salimos perdiendo. Que alguien le dé unas clases de historia a Donald y ya deje de querer empujarnos hacia su mundo ideal. Opino

 

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