Los piojos en invierno

Los piojos en invierno

David Vázquez Ramírez
Durante el invierno aumenta considerablemente el riesgo de padecer pediculosis (piojos), por lo que se recomienda fortalecer las medidas preventivas, y en caso de sufrir la infestación, recurrir a tratamientos específicos; las acciones de limpieza e higiene deben llevarse todo el año.

Jorge Muñoz, doctor del Hospital General (HGO), señaló que los piojos son parásitos que en los humanos habitan en el cabello, con mayor frecuencia.

Estos animalitos, que se alimentan de sangre y son sumamente contagiosos, se propagan de persona a persona por contacto corporal directo o por compartir prendas de vestir y otros objetos de uso personal, como gorras, sombreros, cepillos y peines, y en algunos casos pueden llegar a trasmitir enfermedades.

Los piojos en la cabeza sobreviven alimentándose y reproduciéndose. Muerden el cuero cabelludo para tomar sangre y con su saliva producen una comezón intensa y esto se convierte en el principal síntoma de su presencia.

Es importante considerar que toda persona que entra en contacto con alguien que los tiene, o con su vestimenta y otras pertenencias contaminadas, corre el riesgo de adquirirlos. Se estima que cada hembra coloca alrededor de diez huevos diarios que se fijan firmemente en el cabello.

Estos parásitos son más frecuentes en ambientes concurridos por niños, por lo que la población infantil de edad preescolar y primaria, de 3 a 10 años, y sus familias son las más comúnmente afectadas.

La época de piojos escolares suele empezar en octubre y continuar hasta el invierno, cuando los infantes para protegerse del frío, visten gorros y otras vestimentas.

El tratamiento contra estos insectos se determina con base en la edad, estado general de salud de la persona, historia clínica, grado de infestación y tolerancia a determinados medicamentos.

En condiciones generales, se pueden incluir medidas como aplicar un champú para eliminarlos, retirar las liendres (huevecillos de los piojos), y revisar la cabeza con frecuencia. La higiene escrupulosa es una buena alternativa, aunque no es una garantía para evitar contagios.

Se sugiere no permitir a los niños que usen peines, cepillos, gorras o ropa de otras personas y tener en vigilancia constante el aseo personal.

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