La parte sustancial del minicuento…

…dice que al regresar de su luna de miel, una joven mujer, contaba a sus amigas íntimas:

-¡En el Hotel donde estuvimos Nacho y yo, son de los más atentos que puedan imaginarse. En nuestro cuarto nos pusieron dos letreros que decían: ¡Bienvenidos a la Suite Nupcial!…
No faltó la curiosa que preguntara:
-¿Y por qué DOS LETREROS?
Y la recién casada, con picardía, les aclaró el punto:
-¡Un letrero en la cabecera de la cama, para que la viera Nacho y el otro letrero en el TECHO del cuarto, para que lo viera YO!…
J.C.Ruiz.

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