Tensión entre EU y China

Tensión entre EU y China

El letal arsenal militar en manos de ambas potencias

China ha sacado a pasear por primera vez todo un grupo de combate de portaaviones centrado alrededor de su único y flamante CV-16 Liaoning. Su recorrido lo ha llevado por numerosos puntos clave de tensión en la zona, desde la cercanía de algunas islas disputadas con Japón hasta los alrededores de las islas artificiales que el país ha creado y fortificado en el Mar de China Meridional, pasando por el Estrecho de Taiwán, lugar de al menos 3 crisis bélicas en el siglo XX. El problema es que el crucero de demostración ha coincidido con la llegada a la presidencia en EU de Trump.

Las incendiarias declaraciones de Trump y sus miembros de su gabinete (y su llamada telefónica al presidente de Taiwán en diciembre) han hecho escalar la tensión entre ambas potencias. Los medios estatales chinos ya avisaron recientemente: EU se arriesga a una “guerra a gran escala” si bloquea el acceso a las islas del Mar de China Meridional. No es descabellado por tanto pensar que la tensión actual pueda desembocar en conflicto bélico. De ocurrir, ¿cuál es la correlación de fuerzas de ambos países en la región?

China: defensa creíble, ataque débil
En los últimos años China ha realizado importantes inversiones en la modernización de sus fuerzas armadas, que han pasado de estar basadas en los números y en la inmensidad del país a desarrollar importantes capacidades, con la incorporación de nuevos buques, aviones y sistemas de misiles bastante avanzados.

En 2014, por ejemplo, se estima que China dedicó 131.000 millones de dólares a su fuerzas armadas, un incremento del 12,5% sobre el año anterior. De seguir a este ritmo la Marina del país podría alcanzar un tamaño equivalente al de la estadounidense antes de 2020. Los números, sin embargo, no bastan a la hora de hacer comparaciones. Al fin y al cabo, EU invirtió casi 6 veces más en defensa en el mismo periodo. La calidad, la experiencia y la tecnología y composición de los ejércitos y las flotas también importan.

En lo que se refiere a la Marina, China ha pasado en pocos años de ser apenas capaz de defender sus costas a ampliar sustancialmente las zonas de mar cercanas sobre las que puede ejercer control, e incluso a desarrollar una incipiente capacidad de proyección estratégica con un sustancial incremento de la cantidad y calidad de los buques disponibles. En caso de tensiones con los EU, la nueva armada china jugaría un papel decisivo.

Separada de aguas abiertas por 2 cadenas de islas (el reguero que conecta Japón con Taiwán y con Filipinas y Borneo; la conexión Japón, Marianas, Guam, Palaos, Papúa Nueva Guinea) la estrategia china pasa por defender los mares intermedios impidiendo el paso a fuerzas externas y al mismo tiempo abriendo a sus flotas la posibilidad de salir libremente al Pacífico Central y el Índico.

Para conseguir el primer objetivo, China ha optado por una estrategia A2/AD o de denegación de acceso: Desarrollar sistemas de armamento de largo alcance que amenacen a aviones y buques de cualquier rival creando “burbujas” inaccesibles para fuerzas externas. Para reforzar esta estrategia y para abrir la salida a aguas abiertas tras las 2 cadenas de islas desde inicios del nuevo milenio, China decidió desarrollar también una flota basada en grupos de combate de portaaviones. Pero eso es mucho más fácil de decir que de hacer.

El desarrollo de sistemas como los misiles balísticos antibuque y las bases en el Mar de China Meridional forman parte de la creación de burbujas A2/AD, es decir, de la parte defensiva de la ecuación estratégica. Para reforzar la defensa y para proyectar fuerza a distancia están los grupos de combate de portaaviones. Lo que ocurre es que la aviación naval es un empeño extremadamente complejo y caro: Los barcos son caros y requieren astilleros avanzados, el portaaviones debe ser protegido por un grupo de escolta que lo mantenga a salvo de ataques de misiles, aviones y submarinos, y los aviones del ala aérea embarcada deben ser diseñados ex profeso.

Además, hacen falta años de entrenamiento y experiencia, duramente ganada, para conseguir que todas las partes funcionen a la perfección, desde los pilotos navales a las escoltas, desde el trasvase de suministros en marcha hasta la capacidad de proyección a gran distancia. La marina estadounidense, que realizó sus primeros empeños serios en la Segunda Guerra Mundial, se calcula que sufrió 4.500 bajas de aviadores y marinos en accidentes durante la Guerra Fría; las lecciones que le permiten mantener un tempo y una efectividad sin igual han sido aprendidas, literalmente, con sangre.

El “truculento” portaaviones Liaoning
El crucero realizado por el grupo de combate del Liaoning, el único portaaviones en la marina china por el momento, demuestra los grandes avances conseguidos pero también muestra sus debilidades. Su historia es larga y truculenta: Nacido Varyag de la clase Kuznetsov pero abandonado tras la caída de la Unión Soviética, el actual navío fue remolcado como poco más que un cascarón oxidado desde Ucrania hasta China para ser convertido en un casino flotante, como otros grandes buques ex soviéticos.

Sin embargo, se decidió ponerlo en servicio para lo cual fue adaptado y equipado con motores, electrónica y todo lo necesario para su uso como base de aviación naval mientras en tierra una pista simulada con las dimensiones adecuadas servía para entrenar a los primeros pilotos. Entregado a la Marina a finales de 2012, desde entonces sirve como buque de entrenamiento y de desarrollo de procedimientos, pero su actual salida ha sido el primer despliegue prolongado en condiciones similares a las reales.

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