La hora “Cero” del TLCAN y el muro fronterizo

Dentro de una semana México y los Estados Unidos empezarán a definir el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ya que el presidente Trump cree que los mexicanos son los que más beneficios han recibido de ese tratado trilateral, principalmente de la industria automotriz que ha encontrado un paraíso financiero a este lado del Río Bravo.

Y aunque eso es cierto, no menos lo es que el sector agrícola de México ha sido uno de los sectores que ha resultado más perjudicado, al contrario de los agricultores estadounidenses a quienes les ha ido muy bien con ese acuerdo.

Sin embargo, Trump está intransitable y tiene puesta su mirada en la industria automotriz que ha registrado en México un fuerte crecimiento en los dos últimos años con inversiones estimadas en 11 mil 400 millones de dólares, sin considerar los mil 600 millones de la divisa verde que acaba de retirar la Ford en San Luis Potosí. Para el multimillonario que despacha en la Casa Blanca, las inversiones automotrices fuera de su país se han traducido en pérdidas económicas, pero más que eso en la ausencia de empleos que hacen falta en Estados Unidos.

Por eso la política de “el garrote” del magnate no es un juego, como tampoco la amenaza de imponer cargas impositivas drásticas de hasta el 35% a los autos que se produzcan en México y se exporten a ese país, y las cuales se comerían, literalmente, las ventajas competitivas que significan la mano de obra barata y la posición geográfica. En este orden de ideas, se desconoce si otras armadoras continuarán apostándole a su crecimiento en México como es el caso de Mazda, Hyundai, KIA, BMW, Audi y Honda.

Para las empresas automotrices, la meta era producir hasta 5 millones de automóviles para el 2020, de tal manera que México pasaría del séptimo al quinto lugar de entre los 10 países con mayor producción de automóviles en el mundo, asimismo sería el primero en América Latina y el segundo mayor exportador también en el mundo. Actualmente hay 15 plantas en operación de las distintas marcas: Kia, BMW, General Motors, Toyota, Ford, Fiat-Chrysler, Volkswagen y Honda, y durante los próximos años se tienen proyectadas más, aunque a como están las cosas eso se ha vuelto cada vez más incierto, más cuando el 80% de los autos que se producen en México se exportan a Estados Unidos.

No obstante, la renegociación del TLCAN no es ni será solo autos, y ante lo cual el Gobierno Federal tendrá, ahora sí, que actuar con firmeza, ya que no se puede otorgar todo al poderoso que también ha logrado ventajas durante los 23 años en que el tratado ha estado vigente; los productores agrícolas estadounidenses están contentos, al igual que las fábricas jugueteras, ya que están llevando a la quiebra a los nacionales con motivo de las asimetrías del mismo acuerdo.

Tampoco pasa desapercibido que los empresarios del vecino país del norte han aumentado de manera dramática el comercio con México, convirtiendo sus factorías en enormes plataformas de exportación que comercian 260 mil millones de dólares, en lugar de los 60 mil que se registraban al inicio del TLCAN en 1994.

Ante esta realidad, la entrevista del 31 de enero Trump-Peña será de gran trascendencia, ya que los desacuerdos que se tengan, no sólo en torno al TLCAN sino también en inmigración y la construcción del muro fronterizo, finalmente perjudicarán no sólo a México, sino también a Estados Unidos y a Canadá contra quien el mandatario estadounidense también le trae una carga de imposiciones. ¿Se irá a portar a la altura nuestro presidente de la República? Queremos pensar que sí.

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