Los Caifanes… Un valor cinematográfico de los años 60

Los Caifanes… Un valor cinematográfico de los años 60

Jesús Carvajal Moncada

La película “Los Caifanes”, dirigida por Juan Ibáñez, fue estrenada el 17 de agosto de 1967, por lo que estará llegando entonces a los 50 años de existencia, pero desde el inicio de año se han empezado a hacer comentarios, remembranzas y análisis de una producción cinematográfica que, indudablemente, dejó una enorme aportación a esta industria en México desde varios enfoques. El origen de la misma fue un concurso nacional de argumentos, convocado por el Banco Nacional Cinematográfico y la Asociación de Productores y Distribuidores de Películas Mexicanas. Dicho concurso fue ganado por el mismo Ibáñez y el escritor Carlos Fuentes, quien aporta su estilo literario, fino y certero, en el cual una pareja de novios de la alta sociedad deciden abandonar una fiesta donde evidentemente no se estaban divirtiendo para dar un paseo por la ciudad, cuando de pronto inicia una tormenta. Para protegerse de ésta, suben a un auto, propiedad de cuatro jóvenes que se hacen llamar caifanes, ahí deciden seguir con ellos para hacer una ronda nocturna por una serie de lugares que jamás hubieran pensado conocer, al menos en esas condiciones: centros nocturnos, monumentos y una funeraria, entre otros.

A propósito del término caifanes, éste es alusivo a personas que se asemejan a los pachucos, pero con características propias, como el hecho de vivir a veces en los límites de la ley, más que nada por tener experiencias fuertes y divertirse. Pudiera tratarse de un grupo que se desprende de aquéllos, y según otro escritor, Carlos Monsiváis, también con un pequeño, pero importante rol en la cinta, estos grupos se encontraban en California, por lo que ahí se les empezó a conocer como los cae fine, una combinación de español e inglés, para señalar al que cae bien. De ahí surge el término caifán.
Los papeles estelares estuvieron a cargo de Julissa (Paloma), y Enrique Álvarez Félix (Jaime), y logró incorporar a cuatro personajes que llevarían a cabo productivas carreras artísticas, como Sergio Jiménez (El Capitán Gato), Ernesto Gómez Cruz (El Azteca), Eduardo López Rojas (El Mazacote), y por supuesto, Oscar Chávez (el Estilos), quien se ha desempeñado con mucho éxito principalmente en el terreno musical.
Cuentan Chávez y Gómez Cruz que el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica sólo permitía la realización de largometrajes a sus agremiados (evidentemente los realizadores de esta película no lo eran), por lo que todo el equipo hizo un gran esfuerzo para filmar por la noche, por no contar con permiso para las locaciones. En una entrevista reciente, Julissa comentó que únicamente la escena de la funeraria se filmó en un estudio. En varias ocasiones se tuvo que parar el trabajo, pero la determinación de Ibáñez fue un factor de gran relevancia para sacar adelante el proyecto. Además, gran parte de la década de los 60 se caracterizó por el rechazo a obras que abordaran crítica y creativamente la relación entre clase sociales en México, y por supuesto, la vida nocturna de la capital, con lugares y personajes que cuestionaban su cultura y la reflejaban en lo positivo y aún más en lo negativo.
El cine mexicano de estos años por lo general incluía temas juveniles, románticos, la música de rock y la comedia. Las películas de luchadores se consolidaban progresivamente y las ficheras pronto harían su aparición, por lo que Los Caifanes fue una forma distinta de presentar un largometraje hasta entonces, en un principio compuesto por varios cortometrajes. En ella, Paloma y Jaime comparten un nivel socioeconómico alto, pero ante la nueva experiencia reaccionan en sentidos opuestos, él despreciando a los que considera vagos mugrosos, y temeroso de que algo ocurra y dañe su reputación, mientras ella experimenta una curiosidad cada vez mayor por algunos aspectos del estilo de vida de los caifanes, principalmente lo espontáneo y divertido de estos, aunque a veces lleguen a transgredir la ley. Una joven y hermosa Julissa muestra, a través de su personaje, los prejuicios, lo aburrido y la forma de discriminar de las altas esferas de la sociedad, dentro de una nación sumamente clasista y con patrones de pensar y actuar que requerían una sacudida. “Los Caifanes”, hizo esto último al cine mexicano, como lo haría el movimiento estudiantil a todo el país un año después, y esto volvería a presentarse en 1972.
Esta producción cinematográfica ocupa el lugar 58 entre las 100 mejores películas en México. Es vigente, no sólo por el sentido crítico que la caracteriza, sino por la manera como Juan Ibáñez da una lección sobre cómo llevar a término un proyecto bajo circunstancias adversas y que además el resultado sea de calidad. Es, por tanto, altamente recomendable para hacer una relectura de la misma, o para acercarse a ella por primera vez.

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