Las prioridades de Trump son, proteccionismo comercial, muro y deportaciones

Las prioridades de Trump son, proteccionismo comercial, muro y deportaciones

En su toma de posesión proclamó nueva era para EU, entre protestas, críticas en redes sociales y sociedad dividida

La Casa Blanca de Donald Trump definió la salida del TPP, la renegociación del TLCAN, el muro en su frontera sur, el fin de las ciudades santuario y la deportación de inmigrantes con récord criminal entre las prioridades del nuevo Gobierno.

Los “asuntos principales” de la Presidencia de Trump incluyen sus nuevas políticas de energía, asuntos exteriores, creación de empleos y crecimiento, fortalecimiento del aparato militar, respaldo de las agencias policiales y ajustes en los acuerdos comerciales.
“El presidente Trump está comprometido a construir el muro fronterizo para detener la inmigración ilegal, detener las pandillas y la violencia, detener las drogas que llegan a nuestras comunidades”, señaló en una de sus secciones.

 

“Está dedicado a hacer cumplir la leyes fronterizas, poner fin a las ciudades santuario y frenar la ola de ilegalidad asociada con la inmigración ilegal”, destacó.
La sección de acuerdos comerciales reafirma su decisión de abandonar el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) y refrenda su compromiso de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Asimismo señaló que Estados Unidos confrontará a las naciones que violan los acuerdos comerciales para lo cual instruirá al secretario de Comercio a identificar todas las violaciones comerciales y a usar todas las herramientas del Gobierno Federal para terminar con los abusos.

 

SIN MENCIONAR A MÉXICO TRUMP OFRECE “PROTEGER LAS FRONTERAS” DE EU

Al asumir oficialmente la presidencia de Estados Unidos la mañana de ayer, Trump no fijó ninguna línea en materia de política interior o exterior, excepto su promesa de hacer a Estados Unidos grande de nuevo, a través de medidas proteccionistas, pero no entró en detalles.
Debemos proteger nuestras fronteras de los estragos de otros países fabricando nuestros productos, robando nuestras empresas y destruyendo nuestros empleos. La protección llevará a una gran prosperidad y fuerza, declaró.
Desde el balcón del Capitolio, y ante una escasa asistencia, el magnate pronunció un discurso cargado de referencias patrióticas, de menciones religiosas, de elogios al sueño americano y de ataques antiestablishment, claramente destinado a la clase media inquieta por su precarización y a los olvidados, quienes perdieron sus empleos en las últimas décadas o entraron en la pobreza.
El multimillonario aseveró que “aquí y ahora” termina la carnicería estadounidense. Lo ilustró con varios ejemplos: Sostuvo que los demás países se enriquecen a costa de la clase trabajadora y media estadounidense, que se clausuraron las fábricas en el país, que las escuelas privan a los estudiantes de conocimiento, y que crecen la pobreza, la violencia, las pandillas, el crimen y el tráfico de drogas.

 

PROTEGIDOS POR DIOS

Su alocución consistió en una sucesión de frases genéricas y llamados populistas, como “La Biblia nos dice: Cuando América está unida, América está totalmente imparable, no tengamos miedo: Nos protegen los militares y las agencias de seguridad, y más importante, estaremos protegidos por Dios”.
A nivel de política exterior, si bien Trump no hizo mención al muro fronterizo que pretende erigir en la frontera con México, ni a la renegociación del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), entre otros, aseveró que una nueva visión gobernará nuestra tierra: “Será EU primero”.
Prometió regresar los empleos, las fronteras y la riqueza a los estadounidenses mediante “dos reglas simples: Comprar estadounidense y emplear estadounidense”. Con ello, aseveró, “EU empezará a ganar de nuevo”.
A diferencia de la primera investidura de Barack Obama, en 2008, la asistencia al evento no fue masiva, el público mayormente blanco, no llenó el bulevar Nacional, que une el Capitolio al Memorial a Lincoln, pasando por el monumento a Washington, el alto obelisco blanco que domina el lugar. Las avenidas aledañas al emblemático lugar se encontraban medio vacías.
De hecho, tanto el público, los músicos, los integrantes del coro o los miembros de la comitiva de Trump, es decir, todos los actores que participaron en la investidura del magnate, tenían el rostro blanco, en un país donde una tercera parte de la población es de color.
Dirigiéndose al mundo y debajo de una fina lluvia, Trump sostuvo: “Cualquier decisión en comercio, impuestos, migración o relaciones exteriores se tomará para beneficiar a los trabajadores y las familias estadunidenses”. Con él al frente, Estados Unidos negociará poniendo sus intereses primero, insistió.
Añadió que durante años, los pasados gobiernos norteamericanos subsidiaron los ejércitos de otros países y defendieron las fronteras de los demás “mientras nos neguemos a defender las nuestras”.
A lo largo del discurso, se pudo observar una mueca en el rostro de Barack Obama, quien entregó la presidencia al multimillonario.
Trump deploró que la riqueza de la clase media estadounidense fue extirpada de sus hogares y esparcida en el mundo, “Estados Unidos hizo ricos a los demás países”, dijo a la par que el desempleo crecía y las fábricas cerraban.
En materia de diplomacia, Trump extendió otro compromiso bélico y simplista: “Unificar el mundo civilizado contra el mundo islámico radical, que erradicaremos de la faz de la Tierra”.

 

LOS OLVIDADOS

Los olvidados de este país ya no serán olvidados, prometió el magnate, al arremeter en repetidas ocasiones contra el establishment y la clase política asentada en Washington, uno de los ejes de su campaña que lo llevó al poder. El tiempo de las pláticas vacías se acabó, ahora viene el tiempo de la acción, declaró.
Prometió a los estadounidenses devolver el poder desde Washington. Se recordará este día como el día que el pueblo se volvió gobernante de esta nación de nuevo, aseguró.
Durante demasiado tiempo, un grupo pequeño ha gobernado, los políticos prosperaron pero los empleos se fueron y las fábricas cerraron, sostuvo, al añadir: “Su victoria no ha sido su victoria”.
Trump sostuvo también que la pobreza, las fábricas cerradas, las deficiencias del sistema educativo, las pandillas, el crimen y el tráfico de drogas se detienen aquí y ahora, pero no explicó cómo pretendía resolver estos fenómenos.
Nunca serán olvidados de nuevo, sus voces, sus esperanzas y sus sueños definirán nuestro destino estadunidense, juntos haremos a América fuerte de nuevo, haremos América próspera de nuevo, haremos América orgullosa de nuevo, haremos América segura de nuevo y sí, haremos América grande de nuevo, concluyó su discurso, puño derecho en alto.

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