El “Armagedón Trumpiano” llegó

Por: Demian Duarte

 

Llegó la hora temida, el día de lo que muchos han pintado como el Armagedón región 4, al menos para la relación entre México y Estados Unidos y de cómo nuestro vecino país del norte, planteará su manera de relacionarse con el resto del mundo.
Tengo la impresión de que muchos tienen la expectativa de que el presidente número 45 de los Estados Unidos ofrezca un discurso en el que prácticamente rompa relaciones comerciales y diplomáticas con México y en el que declare la guerra comercial a China cancelando la globalización.
La verdad es que yo no creo que las cosas pasen así, es más, tengo la imagen de que a partir de este 20 de enero veremos a un nuevo Donald Trump, con un discurso matizado, con mayor diplomacia y mayor entendimiento de la gravedad que puedan tener sus acciones en el concierto de las relaciones internacionales.
Mucho se ha dicho que México es algo así como el patio trasero de los estadounidenses, que ellos hacen lo que quieren de nosotros y para colmo, que si a nuestros vecinos los gringos les da un resfriado, a México le da una pulmonía.
Pues bien, creo que la clave de lo que será a partir de este viernes la relación es esa, que a Estados Unidos no le conviene ensuciar de más la relación, no quiere y no necesita echar la basura al patio y mucho menos espera tener un resfriado, al contrario, para que a un presidente como Donald Trump, que llega con muy alto índice de rechazo y tras una historia de haber perdido las elecciones en el voto popular por cerca de 3 millones de sufragios, la clave de todas las cosas termina por ser precisamente la economía.
Y en la economía el señor Trump ya se habrá topado con la información de que por más odio jarocho que él pueda tenerle a México y a los mexicanos, hoy en día cancelar la relación con México y tomar medidas extremas como cancelar el Tratado de Libre Comercio o hacer deportaciones masivas, representa para su país cambiar totalmente el escenario de un crecimiento si usted quiere moderado, pero sostenido, a una crisis y eventual recesión, que terminaría arruinar lo que él pretende plantear como una nueva etapa, una era de resurgimiento para los Estados Unidos.
Así que yo veo más inscrito en el ámbito de la bravuconada mercadológica todo lo que él ha venido diciendo en la campaña electora y en su periodo de presidente electo, que una realidad tajante.
Mire, usted ya sabe algunas cosas, como por ejemplo que Obama fue o ha sido el presidente con mayor número de deportaciones, o que ya existe un muro y que si no ha crecido en extensión es porque o resulta incontable o porque físicamente es imposible de hacer.
Pero aún en esa retórica barata, si al señor Trump le da la gana y su Congreso se lo aprueba, puede hacer no nada más uno, sino 10 muros, y luego buscar la manera de que los mexicanos (que no el Gobierno) lo paguemos. Sin embargo yo dudo mucho que esa promesa de campaña pueda ser cumplida, al menos de manera literal.
Imagínese el muro de Trump en los linderos del Río Bravo, simplemente no se puede hacer, imagínese a las ciudades de Los Ángeles, Nueva York, Chicago o San Francisco sin migrantes, es más imagine los campos estadounidenses sin trabajadores migratorios. La verdad es que no pasará.
Traslademos esa imagen de la ruptura en las relaciones que por generaciones se han mantenido entre Sonora y Arizona y que ahora están en un nuevo formato a través de la llamada “Megarregión”, simplemente no ocurrirá, y sabe por qué, porque el interés del estadounidense (como de hecho el del mexicano) se cuenta en dólares, y esos no son unos cuantos, sino miles de millones que se cambian cada año.
Así que tranquilícese, tómese un pasiflorín, la tragedia que muchos esperan no empieza hoy, ni vendrá mañana, ni en 4 años.
Ahora esto no significa que Trump haya cambiado, que de repente sea el güero buena onda, que hemos visto en muchos amigos gringos que tenemos, de ninguna manera, el detalle es que los fuertes intereses de los Estados Unidos, habrán obrado el milagro de cambiarle la actitud, acuérdese que Estados Unidos no tiene amigos, Estados Unidos lo que tiene son intereses y en el caso de México, los intereses son mucho más grandes de lo que muchos están dispuestos a reconocer.
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