Para no olvidarte Amigo Mío

Andrés González Prieto

Escrito presentado en un homenaje a Ramón Iñiguez años ha.

Uno de los pasatiempos más aborrecibles en este mundo y en otros, es hablar mal de la gente, denostar, encontrar defectos, comparar virtudes, motiva el morbo de romanos y fariseos. Hablar bien de alguien, elogiarlo, magnificar su obra, puede ser igualmente peligroso de caer en los excesos; sin embargo me atrevo sin medir peligro.
Esta noche vengo a entrelazarme en el abrazo fraternal que nace de un mutuo respeto, sin importar altura, anchura o condición social, convocado por seres por mí apreciados, que sienten que el dar es una fuente de agradecimiento y justicia. Aquí donde el conocimiento es un botín que se reparte sin envidia, en la ribera de un mar intelectual donde un faro de luz alumbra por igual, según necesidad, a quien luz requiera.
Quisiera poder llamar a quien ocupa el banquillo de los festejados, amigo, pero mi fuero interno, protestaría acremente, por intentar encerrar en cinco letras toda una vida de vivencias gratas. Con gusto lo llamaría hermano, intención que coarto, cauteloso, conocedor de lo franco que son los Iñiguez de Jalisco, en especial Ramón. Si es capaz de hacerle la prueba del A D.N. a su acongojada y sufrida moto, se imaginan qué no sería capaz de hacerme a mí, mísero mortal !ni pensarlo, ni sentirlo, ni soñarlo¡
Ramón y yo nos llamamos sin palabras, sin etiquetas, al tú por tú, con el respeto cosechado en el tiempo, como se hablan los seres humanos que deambulan por esta existencia tratando de hacer algo más, de lo que les escribieron los hados del destino.
Él no es propiedad de nadie, sin embargo se reparte con todos,. Concubino intelectual de nuestras expresiones, comadrón de nuestros engendros literarios, Gurú de poesías, cuentos y descuentos, gran maestro de pequeños saltamontes de diferentes colores y sabores. Cada uno de nosotros, sus amigos o sus críticos, traemos en nuestro corazón o mente, una parte de su conciencia y esencia.
Enfrenta retos solo, luchando por equilibrar sus ideales, sus deberes, sus lealtades. Con su fiel rocinante de acero atraviesa los espacios políticos, sociales, intelectuales, para lograr su empeño y su desempeño, para decir lo que piensa ¡y vaya que piensa! para lograr lo que quiere, ¡y vaya que quiere! Para él la tolerancia tiene límite, explota, Paricutin -proteo encadenado- y se pelea por igual con modernos molinos de viento, hoy disfrazados de ministerios públicos, agentes de tránsito o irrespetuosos conductores que osan cruzar por su camino, con un brazo o un dedo medio apuntando al sol, les dice lo que siente. Un reto que ha enfrentado solo, es la Biblioteca Pública; ésta ha salido adelante por el y con él, aunque muchos queramos públicamente ser protagonistas, autores o cómplices de tan magna obra.
Este homenaje se lleva a cabo con su consentimiento o sin él, es de justicia reconocer en el camino andado, las huellas pintadas con esfuerzo, coraje, y determinación.
Bien lo dice el libro de las alabanzas que todavía no escribo, si tienes la dicha o la fortuna de encontrar en tu camino, un ser alto, de frente brillante, noble, servicial, tronador de dedos, cazador de moscas descuidadas, gruñón-amistoso, jalisquillo-charro-mariachi- paparazzi yaqui. .!No, no es un extraterrestre¡ es Ramón Iñiguez Franco, un ser humano en toda la extensión de la palabra
! Salve Ramón, que los laureles que bordamos tus amigos, te sean gratos y bien merecidos ¡ que tu presencia entre nosotros sea larga (como tu estatura) y duradera, como tú quisieras fuera tu inseparable motoneta.

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