Ayer y hoy… El transporte de Cócorit

Enrique Cázarez Zamudio

A un pueblo más que a ningún otro. Le ha correspondido por vocación natural. El mérito de estar bien comunicado.

Cócorit, desea ser un pueblo antiguo siempre ha tenido oficinas de correos, teléfrafos, teléfono y una línea de transportes de pasajeros con servicio local y foráneo.
Su existencia, es menester señalarlo a fin de dar coherencia y sentido a su historia, es lógico por tanto, que los pueblos aledaños experimetaran la profunda necesidad de tener esta línea de servicio.
Para hacer recuerdo a este respecto preguntamos a los viejos que nos dijeran: Desde tiempos muy pasados, Cócorit ha sido una tierra de sugestivas atracciones, períodos históricos en el que juntos, Cócorit y el comercio estaba monopolizado por mercaderes asiáticos (chinos).
Muchos recuerdan que más o menos desde el año de 1910, empezaron a circular los tranvías las cuales eran de pedales o cran o manivela para hacerlas arrancar.
En esa época la ruta común era a Cajeme y su cobro era de .80 centavos y que aún por .60 centavos te dejaban.
Muchos de estos viejos refieren que ocupaban este servicio para llevar a vender sus productos como las frutas y las verduras al Mercado Municipal de aquel entonces y que hoy es el moderno Mercajeme.
Que al pueblo de Buenavista, el que hoy está ahogado en las aguas de la presa Oviáchic y pueblos circunvecinos se cobraban un peso con cincuenta centavos y no podían conducir en aquellos tiempos más que a resucitados sorprendentes. O sea, siempre y cuando se asegurara pasaje de regreso pues al descomponerse una de estas unidades ocupaban ayuda de alguien, No había en ese entonces quién arreara el negocio de mecánico o el auxilio en caso de una ponchadura…? Las llantas no tenían cámaras, los primeros mecánicos que aparecieron en ese entonces fueron los hermanos Rodrigo Ligo Acosta y Manuelón Acosta y que después aparecieron otros a quien solo se les recuerda como El negro chale y otro como El dólar, tambien dicen que los tranvías en ocasiones se ocupaban como carrozas, al ser solicitadas para trasladar algún muertito al panteón y que por este viajecito se cobraban .60 centavos y que a veces, según las circunstancias no se cobraba nada que daba gusto morirse.
También cuentan que en las épocas de lluvia era una verdadera odisea viajar a la ciudad de Obregón, pues para su regreso, los tranvías tenían que esperar hasta dos días para que el suelo se secara, mientras que nosotros (dicen los viejos), teníamos que regresar a pata 12 kilómetros. Por entre lodo, monte y espinas, pues en ese entonces no existían las carreteras, únicamente brechas y veredas, no había caminos, hacíamos camino al andar.
Algunos recuerdan a don José Espinoza Reyes (+) más conocido como Don Che que naciera en Cócorit en 1917 involucrado en este negocio del transporte iniciando a los 15 años con una de estas flamantes tranvías que todavía en la década de los 40, andaban jalando las pobrecitas fue hasta el año de 1950 que empezaron a funcionar en Cócorit, dos líneas de permisionarios, una demoniada Ruta Cócorit-Esperanza-Cd. Obregón, y la otra como Alianza de Transportes de Pasajeros Región Yaqui.
Implementando como regla, que cada cinco minutos estuviera en circulación una unidad con un horario de inicio de 5 de la mañana a 12 de la noche diariametne. Queriendo dar reelevancia a esta conquista, mas que el principio de una empresa que dominará sueños y pensamientos con una entrega tan absoluta y convencida como la que hasta hoy se ha hecho gala.
Los caminos fueron abiertos -las superticiones fueron derrotadas- los viajes más arriesgados y audaces que se propon´´ian fueron aceptados con entusiasmo aquellas perspectivas fascinantes fueron posibles porque la victoria decisiva sobre las penurias que oprimían el ánimo de los emprendedores llegó a ser la empresa de muchos hombres cocoreños como lo fuera el señor Enrique Meléndrez y los hermanos Don David y Don Enrique Velázquez, sólo por mencionar algunos que hasta la fecha ha sido la coronación de una larga y apasionada obra. La mejor línea de transportes a nivel nacional.
Pero… Debo decir tristemetne algunas diferencias; esto es hoy en día -aclarando que por culpa de unos, la llevan los otros pero pongase el saco a quién le quede ya que no todos son iguales.
En primer lugar; hay camiones en pésimas condiciones -muy viejos, ruidosos, sin aire, sin vidrios, asientos desatornillados, sin puerta trasera, sucios, hediondos, lentos y lo que es peor: conductores irrespetuosos pues al decir de ellos, algunos no dan las atenciones que deben como un servidor público. Pongo como ejemplo el hecho de arrancar sus unidades cuando aún ono han tomado asiento.. Dígamos un anciano o una señora cargando un niño en brazos -no respetan topes y por último- “ya me sucedió a mí”, que al pagar con un billete, no importa la denominación te dicen: “al rato te doy la feria” y que por mangas se te olvido pedírsela “ya caminaste”.
Pero todo se paga en este mundo dice La papuchi de ´Cócorit yo pagué con un billete de a cincuenta pesos y cuando fui a reclamar mi feria me preguntó de a cuanto era el billete y yo le dije que de a 200 ¡Yo a me fregué uno! terminó diciendo esta señora de vocabulario florido jiar jiar jiar.

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