Otro minicuento de curitas,…

… engalana hoy la breve sección y nos habla de una mujer muy beata, de nombre Trisagia, que no salía de la iglesia. Y fue a confesarse por sexta vez en la misma semana. El señor cura, mosqueado ya de oír sus escrúpulos y nimiedades, le dijo tan pronto la reconoció:

– Mira, hija mía, hay mucha gente esperando para confesarse. Tú ya te confesaste ayer, no creo que necesites hacerlo nuevamente, a menos que hoya hayas matado a alguien…
Trisagia se retiró muy disgustada y en ese momento vio a una amiga suya igual de gazmoña y que también se iba a confesar. Y muy formal, hasta con cierto despecho, le dice:
– ¡Ni caso tiene que te formes, Indulgicia, el padre está atendiendo hoy únicamente casos de asesinato!

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