100 años de Mandela

Rafael Robles Flores (Director del Tec de Monterrey Unidad Navojoa)

“Ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás”: Nelson Mandela.

El pasado 18 de julio se celebraron 100 años del natalicio de Nelson Mandela, una de las figuras más emblemáticas de la segunda mitad del siglo XX y de nuestro siglo. Fue un punto de referencia mundial de liderazgo, perdón, libertad, congruencia, honradez, empatía, sabiduría, amor a la vida, servicio, tolerancia, escucha, paciencia o sencillez.
Conocido como Madiba, un título honorario adoptado por ancianos de la tribu de Mandela. Fue el primer presidente de Sudáfrica en ser elegido por medios democráticos bajo sufragio universal en 1994. Tiempo antes de ser elegido presidente fue un importante activista contra el Apartheid que lo tuvo encarcelado durante 27 años.
Durante los primeros 10 años de encarcelamiento en la Isla Robben sufrió trabajos forzados, comía 3 veces al día preparados de maíz, tenía sólo visitas de media hora cada 6 meses, enviaba o recibía sólo 2 cartas por año y se le impedía charlas con el resto de los presos. Las medidas fueron más flexibles con el paso de los años hasta su liberación en 1990 debido a las presiones internacionales.
Mandela y el presidente sudafricano Frederik De Klerk compartieron el Premio Nobel de la Paz en 1993. Al ganar Madiba las elecciones en 1994 nombró vicepresidente a De Klerk como muestra de su voluntad de construir y transformar juntos su querida Sudáfrica.
Al término de su mandato presidencial Mandela no quiso reelegirse y se retiró a su región natal. Actitud muy distinta a muchos políticos que se aferran al poder por décadas.
El escritor peruano y premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa escribió en el diario español El País: “Mandela es el mejor ejemplo que tenemos –unos de los muy escasos en nuestros días- de que la política no es sólo ese quehacer sucio y mediocre que cree tanta gente, que sirve a los pillos para enriquecerse y a los vagos para sobrevivir sin hacer nada, sino también una actividad que puede mejorar la vida… y que hay políticos, como el estadista sudafricano, que dejan su país, el mundo, mucho mejor de lo que lo encontraron.”
La política actual parece estar fundamentada más en las ideas pragmáticas, utilitaristas, en la ley del más fuerte o en Nicolás Maquiavelo que en la negociación, el consenso, la escucha o la búsqueda del bien común.
De vez en vez, la humanidad fecunda seres con una capacidad única para cambiar el curso de la historia. Para bien o para mal. Mandela lo hizo para nuestro beneficio al ser ejemplo de congruencia, de una vida honrada, austera y sencilla aun con las mieles del poder.
Mandela nos recordó cuál es el sentido de nuestro existir: “Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de haber vivido. Son los cambios que hemos provocado en las vidas de los demás lo que determina el significado de la nuestra”.
Twitter: @rafaelroblesf

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